miércoles, 9 de abril de 2014

Siempre te he querido...

"Nunca vamos a ser familia de verdad, tal vez uno no puede escoger a la familia, pero si puedes elegir estar a distancia" -pensaba martha, con cierta tristeza- Todos los días pensaba las razones de la abuela, la justifico de muchas maneras, pero en si, no habia modo razonable de estar con ella; no hay forma de convivir con el racismo - ella se repetía constantemente-
La abuela era todo un personaje, doña Francisca, mujer de 70 y tantos, de complexión robusta pero garbosa, ojos claros y pelo Rubio; hija de un indio mexicano, pero nieta de franceses, lo cual le valía para abrazar el racismo como forma de vida. 
Martha recordaba frases q le hacían recriminarle a la vida, su color de piel y la falta de un tinte claro en el cabello y los ojos; pero el tiempo avanzo y un día ella decidió que esas frases no eran tan importantes, q sus raíces mexicanas le gustaban más por q combinaban con ese color carbón que caracterizaba a sus ojos y la piel.
En un inicio martha se alejó por completo de la abuela, pero comprobó de mala manera q la sangre llama. La familia se reunió al llamado de la abuela; cirugía de corazón abierto a esa mujer de pelo Rubio y encanecido; no hay como de quejarse del rascismo, si la abuela esta a un paso del quirófano.
Doña Francisca anunciaba q entraba a quirófano para el cambio de marcapasos, toda la familia se paralizaba, y no es q se pusiera en una posición de sufrimiento, la abuela no necesitaba abrazos de nadie, esa mujer era el ejemplo viviente de un roble. Todos se preocupaban y afligían, menos martha, ella miraba con recelo a la abuela , veía esos cabellos dorados mezclados con hilos de plata, trataba de penetrar el azul de su mirada y conocer algo más de esa mujer a la q le unía algo tan fuerte q ni ella misma entendía. Todos tenían reacciones diferentes, inició la organización, para el traslado, por el tiempo de cirugía, quien la cuidaría, en fin todos los planes, se formaban y martha guardaba silencio, no sabía como interpretar lo q sentía.
Martha quería a la abuela con toda su alma, recordaba muchas cosas con ella, se le venían a la mente imágenes de mucho tiempo atrás, como cuando se le escondía en las faldas y la abuela le daba una tortilla recién salida del comal, aquella vez q nadaron juntas en el mar por q martha moría de miedo pero olvidó esa sensación abrazada de esa mujer, esas tardes donde tejía unas trenzas horribles en su cabello, todos esos abrazos al regresar del colegio, las incontables causas pérdidas q le ayudo a defender frente a sus padres, aquellos platos de sopa y caldo de pollo medicinales, los viajes, la comida y por que no, también recordaba lo malo y en especial la frase más mortal q martha hubiese escuchado "tu nunca llegaras a ser nadie, te lo digo yo q te quiero, ese color tuyo no te ayuda"...todo se acumulaba y era un remolino de emociones, algo con lo q ya estaba acostumbrada a lidiar, pero aceptar aquello q la abuela era una santa y q todos lloraban como si fuera cierto, con eso si no podía. Y tampoco martha quiso quitar el mérito de la abuela...esa frase marco su vida, y en gran parte su rencor a esa sentencia le había dado fuerzas más de una vez. Ante el asombro de la familia se levanto, se excusó y emprendió camino a casa. "Es más fácil q muera yo, esa mujer es más resistente q nadie, casi 80 años y no hay enfermedades, en ningún lugar se notan las dos cirugías a corazón abierto y va por la tercera, si no fuera por las cicatrices juraría q miente" ella pensó- cuando pidieron una explicación del x q se comportaba como un monstruo, martha sonrió como pocas veces y argumento: adoro a esa mujer, sin tener q hacerlo, pero hay una gran distancia entre eso y santificarla; la abuela es una maldita mujer y eso no lo cambio con mi cariño, se que va a salir bien; ella tiene pactos con seres insospechados....

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